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Viajando a Lisboa

Viajando a Lisboa

Estreno esta sección con mi viaje más reciente, Lisboa. Como dije en una publicación de Instagram, en los viajes, al igual que en la vida, todo depende de las expectativas. No esperaba mucho de Lisboa, pero al final esta ciudad y sus alrededores han acabado enamorándome.

¿La recorremos juntos?

Los preparativos

Cuando viajo me gusta preparar todo con antelación. Antes era de comprarme la guía de viaje incluso antes que el vuelo, pero ahora prefiero leer varios blogs de viajes como el de Los Traveleros.

Quien me conoce sabe que mi sentido de la orientación es nefasto, viene de familia, así que descubrir las rutas que estos blogueros crean con Google Maps es toda una salvación para mí.

Aún así en este viaje ha habido un poco de todo: cosas organizadas, excursiones y un poco de improvisación, que todo hay que decirlo no siempre sale todo lo bien que uno puede esperar.

Una vez comprado el vuelo, para el alojamiento siempre tiro por Airbnb o algún hotel a través de Booking. En esta ocasión, como éramos tres, elegimos un apartamento muy bien comunicado con el metro, aunque al final casi todo el viaje nos movimos con Uber (¡nada que ver con los precios londinenses!)

El viaje

Yo soy muy pro Ryanair, pero al final siempre elijo la compañía que me sale mejor de precio según los horarios y combinaciones que quiero para cada viaje. Esta vez, fue Ryanair con llegada a la terminal 2.

El aeropuerto de Lisboa es muy pequeño y solo tiene dos terminales comunicadas entre sí, por un minibus gratuito que pasa cada 10 minutos más o menos.

La terminal principal es la 1 y es donde también está el metro que te lleva a la ciudad a través de la línea roja. Nuestro apartamento estaba a 10 minutos andando desde la parada Saldanha, por lo que más fácil imposible.

Lisboa y el tranvía 28

Como ya os he dicho, me gusta leer un poco sobre la ciudad que voy a visitar. Y más que libros rigurosos de historia, me gustan más las curiosidades o anécdotas como las que se pueden leer en artículos como este.

Lisboa es la capital de Portugal y de eso no tenemos duda pero ¿sabías que nunca ha sido declarada oficialmente como tal?

Al final después de mucho leer, llego a la conclusión que más vale tu propia experiencia en viajes. Nadie mejor que tú, para saber qué cosas te gusta visitar o llaman más tu atención.

Un ejemplo de esto es lo primero que hice cuando llegué a Lisboa. Eran ya las tres de la tarde y nada más dejar las maletas en el apartamento nos dirigimos a coger el famoso tranvía 28.

tranvía amarillo

El tranvía 28  se ha convertido en una de las atracciones turísticas más importantes de la ciudad. Este vagón pequeño y antiguo de color amarillo y asientos de madera funciona desde 1914 y atraviesa varios barrios de Lisboa.

Los icónicos tranvías que desde principios del siglo XX  recorren Lisboa fueron adquiridos en los Estados Unidos. Debido a su origen eran conocidos como “los americanos”.

No hay guía o blog que no lo recomiende, a pesar de que en varios foros de viajeros se pueden leer cosas como la cola que tienes que esperar para cogerlo o lo lleno que está siempre.

Pues allá que nos fuimos, buscando la plaza desde donde sale el tranvía para cogerlo en la primera parada. Quizás porque todos recomiendan cogerlo muy temprano por la mañana o porque simplemente tuvimos suerte, solo esperamos 10 minutos y pudimos sentarnos.

Aún así el tranvía va lleno de gente siempre y no es que se vea especialmente la ciudad desde él. No me pareció una experiencia para repetir a pesar de las cuestas que te ahorras si te bajas en una de las últimas paradas de Barrio Alto.

Después de bajarnos, vino una de las partes de improvisación de este viaje. Andando es como mejor se conoce una ciudad, ¿no? Pero si andas sin mapa y sin rumbo fijo, la cosa puede acabar dando vueltas sin sentido por callejuelas muy feas y sin nada interesante que ver.

De esas horas, al menos descubrimos una cafetería muy chula, que aunque no era de los dulces típicos, tenía cosas muy ricas para merendar.

Tras tomar fuerzas, decidimos sacar de nuevo Google Maps y buscar algo para ver cerca. Había un mirador, por el que tuvimos que subir cuestas interminables para acabar viendo un trocito del río tras una valla que limitaba todo el paisaje 😡

Lo positivo es que acabamos cenando esa noche en el Mercado de la Ribera, toda una experiencia gastronómica si te gusta probar muchas cosas y que nos gustó tanto que repetimos la última noche. Os contaré todo sobre la comida de estos días en otro post.

Como primera toma de contacto, no descubrimos gran cosa, pero no nos preocupó porque al día siguiente teníamos un free tour para conocer lo principal de la ciudad y un poquito de su historia.

Conociendo Lisboa con un free tour

El segundo día, lo dedicamos a levantarnos sin prisa y hacer una visita guiada por la ciudad durante el día.

Antes paramos a desayunar en un sitio donde sirven brunchs todo el día. Muy moderno y lleno de gente, pero parece que la suerte nos acompañó en este viaje y cogimos la última mesa libre que había. (Ya os enseñaré la foto en el post sobre gastronomía)

Tras tomar un desayuno de titanes, nos dirigimos a la plaza de Luis de Camões donde salía el tour.

Para los que nunca hayáis hecho uno, es una visita guiada gratuita por el centro de la ciudad, donde el guía os va explicando cosas de los monumentos y datos históricos. Al final del tour, cada uno le da una propina al guía en función de lo que te haya parecido la visita, que normalmente está entre 5 y 10 euros por persona (pero es totalmente una elección personal)

visita guiada lisboa

En este tour se empieza callejeando por el centro de la ciudad hasta llegar al Chado, el barrio más bohemio de Lisboa. Desde ahí se visita el Mirador de San Pedro de Alcántara, que ofrece unas vistas espectaculares del Castillo de San Jorge, la catedral de Lisboa y el casco histórico.

Durante el paseo el guía cuenta historias como la del terremoto de 1755 o la Revolución de los Claveles que puso fin al Estado Novo instaurado por Salazar. De ahí se continúa hasta la Plaza de Rossio para ver el famoso elevador de Santa Justa y el memorial judío y se termina en la Plaza de Comercio.

La zona de Belém

Después del tour decidimos ir por nuestra cuenta a visitar la zona de Belém, ya que una de las cosas que más me llamaba la atención era la torre de Belém, y que acabó siendo una de las cosas que más me ha gustado de todo el viaje.

Para hacerlo un poco diferente, cogimos uno de los tuk tuk que inundan la ciudad. Con ellos la ciudad se ve mucho mejor que en el famoso tranvía y el conductor nos fue llevando y parando por cada uno de los puntos claves de la zona.

a belém en tuk tuk

Así visitamos el monasterio de los Jerónimos, la torre de Belém y el Padrao dos Descobrimentos. También aproveché para comprar los famosos pasteles de Belém.

Se dice, se comenta, que sólo cinco personas conocen el secreto de la receta de los famosos pastéis de Belém de la Antiga Confeitaria de Belém.

Sinceramente toda esta zona merece mucho la pena y me hubiera quedado más tiempo tomando algo en alguna de las terrazas o escuchando a los músicos callejeros.

Después de la visita a Belém dimos una vuelta por el barrio de Alfama y paseamos por los alrededores del Castillo de San Jorge.

Fado en Casa Linhares.

A estas alturas del día, lo que apetece es descansar un poco y prepararse para una noche de Fado. Hay muchas casas de fado en el barrio de la Alfama, pero nosotros nos decidimos por una cena con espectáculo de Fado en Casa Linhares.

Tanto el lugar como la comida fueron inmejorables, sobre la música os dejo estos dos mini videos para que podáis escucharles.

Sintra y Calais.

El tercer día decidimos visitar Sintra, a pesar de que nos quedaran cosas por ver en la ciudad. Fue un viaje de todo el día, por eso os lo contaré en otro post junto el final del viaje a Lisboa.

¿Habéis visitado Lisboa? ¿Qué os pareció?

 

 

 

 

 

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