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Relato Amor al desnudo

El relato Amor al desnudo forma parte de los retos mensuales del Club Cyrano. En esta ocasión, la naturaleza se vengaba de nosotros y vivíamos en un mundo donde ella tomaba el poder. Esa era la premisa, otra cosa es el relato corto que salió de la propuesta.

Aquí os lo dejo el relato Amor al desnudo.

Cuando veo cómo Marta y Pedro se alejan de la agencia cogidos de la mano tal y como los trajo su madre al mundo, no puedo más que sonreír y pensar que mi tarotista Juana Smith acertó en su última predicción, cuando me dijo que veía olas de fuego en mi futuro y un nuevo negocio. Y una vez más no se equivocó.

Lo único bueno que tiene vivir ardiendo en el infierno es que nos obligó a quitarnos los complejos de golpe, al menos a aquellos que conseguimos sobrevivir a las olas de calor permanentes. Lástima que Juana era inglesa y la palmó en cuanto tuvimos dos semanas seguidas a cincuenta grados.

La negatividad se apoderó de la Tierra en cuanto los termómetros empezaron a batir récords. Al principio, nadie hizo caso al deshielo del Polo Norte porque nos pillaba muy lejos, ni a las olas de calor, porque ya se sabe que siempre hace calor en verano. Pero cuando los cuarenta grados se instalaron en diciembre, el caos empezó a apoderarse de la gente. Nadie pudo imaginar que el sol se estaba acercando a nuestro planeta, como si se hubiera convertido en un meteorito.

relato corto

Los cortes de luz eran cada vez más seguidos, los helados no llegaban vivos del supermercado a casa, la gente empezó a estar cada vez más irritable, aumentaron los suicidios y los divorcios y todo el mundo empezó a hacer planes para irse a vivir a la costa. Fueron tantos los que quisieron mudarse, aunque fuera de alquiler, que los ayuntamientos costeros tuvieron que prohibir la entrada por falta de recursos. De repente no había ni un inmueble vacío, desde Algeciras hasta Estambul, o como decía Serrat, y por el Atlántico la situación era la misma. Las noticias confirmaban que el resto del mundo estaba igual que nosotros.

Tuvimos que adaptarnos a cortes de agua, sequías de años y a terapias para controlar nuestra furia interior que salía cada vez que subían los grados del ambiente. ¡Ah! Y la industria de la moda se fue al garete, porque nadie fue capaz de inventar un tejido que no se pegara a nuestras carnes sudorosas y que camuflara el olor, así que se instaló vivir en plan Adán y Eva, tal y como nuestras madres nos trajeron a este mundo. Al principio recuerdo que fue un shock, el sector más puritano salió a la calle a manifestarse durante semanas y solo los nudistas estaban felices con la medida, pero cada vez fueron más los que se atrevieron a liberarse de las ataduras textiles hasta que lo raro era ver a alguien con alguna prenda encima.

Cuando llegamos a este punto, la gente empezó a liberarse de sus complejos corporales, porque sin ropa favorecedora que ocultara los pequeños defectillos empezamos a ver que no existía el cuerpo perfecto sin Photoshop. La personas fueron queriéndose más y los gurús de la autoestima también fueron desapareciendo porque ya no hacían falta, en este nuevo mundo donde todos aceptaban la realidad y ya no se veían influenciados por filtros, cánones ni engaños publicitarios.

relato corto Amor al desnudo

Vamos, que nos estábamos asando como pollos, pero creo que fue nuestra gran conquista, amarnos tal y como éramos.

Y con la autoestima por las nubes y el optimismo que heredé de mi abuela pensé en darle un giro a mi vida y montar mi propio negocio. Ahora que nos veíamos los unos a los otros tal y como éramos, pensé que sería más fácil encontrar el amor, así que me convertí en empresaria emocional y monté mi propia agencia para encontrar pareja.

Era un buen momento, las aplicaciones como Tinder cayeron en desuso por la falsedad de las fotos que no correspondían con la realidad de los cuerpos que se veía por las calles. Además todo lo tecnológico era un problema ahora que las baterías duraban poquísimo, debido a que se recalentaban en cuanto se salía al exterior, y las penefotos ya no tenían sentido cuando una podía salir a la calle y hartarse de verlas. Es como que se te quita el hambre después de comer varios días seguidos de bufet. La gente empezó a demandar la misma autenticidad emocional que veía en los cuerpos y ningún algoritmo creado por el hombre podía satisfacer aún esa necesidad.

Hace solo unos meses que abrí “Amor al desnudo” y puedo afirmar con orgullo que ya han salido varias parejas de esta agencia como Marta y Pedro. Como sigamos así seguro que también resuelvo el problema de la natalidad que llevamos arrastrando desde hace décadas. Si es que ya lo decían los gurús del marketing del siglo pasado: de las grandes crisis, pueden salir grandes oportunidades.

¿Qué te ha parecido el relato Amor al desnudo? ¿Te da miedo pensar que pasaría si la naturaleza tomara las riendas de nuestro futuro? Te leo en comentarios.

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