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Historias de Tokio II. Amor a primera vista

Historias de Tokio II. Amor a primera vista

Casi doce meses pasaron desde que decidí ir a Tokio hasta que finalmente pisamos suelo nipón. Ahora que ya ha transcurrido un año, no me puedo creer que todo pasara tan rápido. La búsqueda de vuelos, de hoteles, de guías de viajes, de blogs de viajes… toda una aventura que sin lugar a dudas mereció la pena. 東京に戻りたい!

Pisando Tokio

Quizás por la emoción del viaje o porque intentamos prepararnos para combatir el famoso jet lag, lo cierto es que llegamos al aeropuerto de Narita frescos como una lechuga. Todo muy limpio y controlado como las películas de ciencia ficción, esta gente si sabe como se hacen las colas.

Viaje a Tokio

Llegar a Tokio es bastante sencillo con el tren que puedes coger desde el mismo aeropuerto, donde compramos los billetes y la famosa tarjeta SUICA. Hay varias opciones de trenes depende cuál sea tu destino. En este viaje el que compramos fue para viajar en el Narita Express, ya que tenía parada en Shinjuku.

Una hora más de viaje y ¡por fin llegamos a la famosa estación de Shinjuku! Creedme salir fue muy fácil pero cuando tuvimos que volver al día siguiente fue otra historia.

Una vez que salimos y vimos la luz del día, llegamos a la una de la tarde, mi corazon palpitaba como una niña en el día de Reyes. Y eso que las luces nocturnas de Tokio aún no me habían dejado con la boca abierta.

Desde la estación hasta el Super Hotel Shinjuku donde nos alojamos es un paseo de 10 minutos que se convirtió en nuestra primera toma de contacto con la ciudad.

Paseando entre luces nocturnas

Una vez hecha la entrada en el hotel, donde nos sorprendimos del poco inglés que chapurreaban en la recepción, nos moríamos de ganas de pasear por las calles de nuestro barrio Kabukicho, el barrio rojo.

A pesar de ser la zona de los hoteles del amor y de actividades de ocio para adultos, tu ya me entiendes, es una zona muy segura aunque camines a altas horas de la noche.

En este enlace podéis descubrir todo lo que podéis hacer en este barrio lleno de luces rojas y de todos los colores.

También paseamos por Shinjuku y la zona de bares del Golden Gai, buscando uno en concreto que vimos en un documental y al que fue imposible entrar porque las 3 veces que lo intentamos nunca lo pillamos abierto.

Golden Gai es un pequeño laberinto de callejones estrechos y peatonales en los que hay una buena colección de diminutos bares.

En los seis callejones que conforman Golden Gai encontramos unos 200 pequeños locales, cada uno con su propia personalidad.

Fue un día intenso, pero sin duda fue una historia de amor a primera vista.

 

 

 

 

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