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Un mes después de tu boda

Siempre he sido de celebrar las fechas importantes, y no necesariamente tienen que ser aquellas que se celebran cada 12 meses, por eso un mes después de tu boda estamos de mesario, una gran fecha para apuntar en el calendario. (¡toma pareado!)

Mesario número 1.

He esperado a esta fecha para que los sentimientos se asienten, para que tengas tiempo de digerir todos esos momentos que ahora se te vienen como escenas de película a tu memoria y de releer todos esos mensajes deseándote lo mejor en esta nueva vida como esposa (qué raros me suenan todos estos términos del matrimonio)

Ahora que ya estás de vuelta de esas 3 semanas mágicas, toca volver a una realidad, que ya no es la misma, porque todos los planes que os quedan por hacer, son ahora como marido y mujer.

Como si pudiera estar ahora mismo contigo viendo las fotos del gran día, vamos a recorrer juntas algunas imágenes que están grabadas en mi memoria para siempre.

Como diría la canción, «Hace calor, hace calor…»

Y así lo dijo el cura, que en agosto era normal morirnos de calor por más que el pobre encendiera todos esos ventiladores en la iglesia. Y yo que casi me he vuelto «guiri» quería morirme, pero cuando te ví entrar bajo el brazo de tu padre, no había calor suficiente en la tierra que impidieran unas lagrimitas de emoción.

Tan radiante de felicidad, con una mirada tímida ante todos los que tenían los ojos puestos en tí y nerviosa por lo que iba a pasar en unos minutos.

¡Si yo no soy de misas y se me hizo corta! quizás porque podía sentir el cariño de todos los que participaron en la ceremonia, de la magia de la música e incluso de las palabras que casi no pudieron ser dichas por la emoción del momento.

Una recepción de cuento de hadas

Después del arroz y de las flores y del paseo en coche llegó el lugar de ensueño. Lo bueno de no saber nada de los detalles de la boda, o casi nada, es que todo te sorprende. Las luces, la música, el lugar de noche, cada uno de los detalles… pero lo mejor de esa espera fue el abrazo que al final pude darte, el primero como mujer casada celebrando con tu amiga esa noche tan especial.

Una mesa privilegiada

Y después de las primeras canciones, las primeras copas de vino, las primeras charlas con viejos amigos llegó el momento de sentarse un poco y tomar fuerzas para el resto de la noche.

Y aquí es donde quiero darte las gracias por ponernos en un lugar tan importante. No sólo por la mesa, sino por todos los detalles que tuvisteis con nosotras. Por vuestras palabras, por los mensajes personalizados y por demostrarnos que somos una parte importante de tu vida.

Una noche inolvidable

Podría escribir sobre todos los detalles con los que fui encontrándome a lo largo de la noche y que me sacaron más de una sonrisa hasta conseguir una noche perfecta, pero si cierro los ojos veo luces, escucho música y siento el baile como expresión de la felicidad que todos sentíamos en aquel momento, ojalá que nunca paremos de bailar.

¡Vivan los novios!

Foto de portada de @mariscalariza

historias de amor

 

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