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No sé cuál es mi talla

A mis amigas les encanta ir de compras. Para mí es una pesadilla. Cada vez que voy parece que mi cuerpo cambia de tamaño y nunca sé exactamente cuál es mi talla ni mi número de zapatos.

A mí me encanta viajar. En unos meses voy a ir a Italia y como es primavera es un poco difícil hacer la maleta. Para preparar el equipaje siempre hago una lista con todas las cosas que necesito: el dinero, el pasaporte, el móvil… pero cuando tengo que decidir qué ropa me llevo comienza a dolerme la cabeza.

Mi lista es más o menos así:

Ropa cómoda para el viaje: unas camisetas (la blanca, la rosa y la verde), mis deportivas azules y mis vaqueros preferidos.

Si hace buen tiempo me gusta tener faldas y vestidos (de colores alegres como mi falda amarilla), por eso necesito llevar sandalias o zapatos cómodos.

Me gusta conocer las ciudades por la noche, así que también necesito ropa un poco más elegante: tacones, algún vestido de noche (siempre negro o rojo) y no me puedo olvidar de la chaqueta por si hace frío.

En este viaje tengo una reunión de negocios, así que no puedo olvidar el traje gris.

En mi hotel hay piscina y me gusta nadar: bañador o bikini, toalla y chanclas.

También mis libros y música porque en el avión me gusta escuchar música para relajarme pero por las noches prefiero leer antes de acostarme.

Cuando voy de compras siempre necesito la ayuda de un dependiente y a veces me gusta ir directamente y pedir lo que estoy buscando para evitar las preguntas habituales: ¿hay mi talla? (entre la pequeña y la grande), ¿de qué colores tiene la prenda?, ¿cuánto cuesta?

¡Lo odio!

Y después las colas en los probadores y las colas para pagar. ¿Quién dijo que ir de compras es divertido?

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