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Lisboa y su gastronomía

¿Te acuerdas de mi viaje a Lisboa? Pues he dejado lo mejor para hablar de Lisboa y su gastronomía y dejaros con la boca a punto de caramelo. No leas esto si aún no has comido, ya sabes eso de quien avisa no es traidor 😇.

Primer día: pasteles no tradicionales y el Mercado de la Ribera.

El primer día dando una vuelta improvisada por el centro entramos para merendar a una cafetería de esas modernas. Ya tenía pinta de ser muy cuqui, pero no de tener los famosos pasteles de nata o alguna de la repostería famosa que había leído en los blogs.

Pero mira por donde, siempre hay que ir con la mente abierta a los sitios, porque tenía varios pasteles con una pinta increíble, como estos pequeñitos que estaban buenísimos pero que no recuerdo el nombre.

Lisboa y su gastronomía

Y la noche fue aún mejor cuando descubrimos por casualidad, esto pasa mucho cuando te pierdes, el famoso Mercado de la Ribera.

Muchos puestos de diferentes estilos para elegir comida de todo tipo. Ni siendo vegano tienes excusa para no disfrutar de los platos.

Esta es mi cara disfrutando de una tempura de tinta negra y ostras. No digo más. Para quitar el sentío.

Tempura con tinta negra

Día 2: Desayuno brunch, Pasteles de Belem y Casa Linahres

El día lo empezamos de otra manera poco tradicional, pero después averiguamos que el sitio donde paramos a desayunar un brunch es bastante conocido en la ciudad. Deberíamos haberlo sabido cuando vimos ya gente esperando para una mesa, suerte otra vez que justo todos eran grupos y cuando se quedo una pequeñita pudimos sentarnos sin esperar.

El lugar es Zenith Lisboa y está especializado en brunchs. Aquí morí yo solo al tener que decirme entre gofres enormes, batidos de chocolate, cruasanes o auténticos brunchs con huevos benedictinos que fue el que cayó al final con un zumito de naranja para no olvidarme de las vitaminas.

En el paseo en Tuk Tuk por Belem hicimos una parada obligatoria en la Antiga Confeitaria de Belém para comprar los famosos pasteles de nata de Belem. El precio del Tuk Tuk incluía algo maravilloso, saltarte la gran cola en la pastelería y colarte con el conductor por detrás para que los mismos camareros te vendan los pasteles, todo muy nuestro. Así que con la cara de mosqueo de los que esperaban la paciente cola, allí me llevé yo los pasteles delante de sus narices. La misma sensación que cuando encuentras un chollo en las rebajas.

Pastel de nata Lisboa

Para terminar el día tuvimos cena de gala en Casa Linhares. El protagonismo de la noche fue para el fado en directo del restaurante pero la comida no se quedaba atrás. Recomendado: la pata de pulpo y el bacalao.

Y por supuesto no podía irme sin probar el famoso licor de guinja. A mi me supo a los chupa chus kojacs con el toquecito fuerte del alcohol. Después lo volví a probar y como todo en esta vida, hay de diferentes calidades que se nota sobre todo en el sabor (y en el precio)

Me fuí de Lisboa sabiendo que volvería, así que para la próxima ¿Qué platos me recomendáis para probar?

 

 

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